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Blog: UNA VISITA AL TICINO…”LA SUIZA ITALIANA”

El Ticino (Tesino, en español) se encuentra al sur de Suiza, en la frontera con Italia, y pocos lugares que hayamos visitado ofrecen un paisaje tan increíble. Allí se nota un cambio casi drástico con respecto al resto del país: se habla italiano, se come como en Italia y el ambiente es más relajado: definitivamente se siente el “dolce far niente”.

 

Salimos de Friburgo en auto, y cruzamos por los Alpes Suizos (como era verano, la carretera, aunque estrecha, estaba en excelentes condiciones para manejar); el paso por las montañas parecía salido de un cuento: enormes picos nevados, lagos, y pequeños pueblos que en invierno son estaciones de esquí, tan lindos que parecen de mentira.

 

Al salir de las montañas, llegamos al túnel de San Gotardo, que con sus 17 km es de los más largos que existen (el túnel ferroviario de San Gotardo mide 57 km y es el más largo del mundo). Este túnel atravieza el macizo de San Gotardo en Los Alpes, y tiene un paso regulado a través de semáforos para evitar accidentes; nosotros tuvimos suerte y solo esperamos 15 minutos para ingresar.

 

Aquí les dejamos las 4 ciudades que visitamos y que no se pueden perder:

  1. Lugano: nos hospedamos en el hotel International du Lac (¡no es fácil encontrar hotel con parqueo para auto en Europa!), y esta fue nuestra ciudad base durante cuatro noches. Lugano se encuentra a orillas del Lago di Lugano, el cual pertenece tanto a Suiza como a Italia. Vale la pena conocer el centro histórico y la rambla a orillas del lago, los cuales se recorren a pie, pero también se pueden conocer los diferentes pueblos que se encuentran a orillas del lago, si toman un barco. Les recomendamos visitar el Grotto dei Pescatori, y comer un risotto ticinese, que es la especilidad del lugar. Desde Lugano es fácil acceder al Monte San Salvatore, al cual se llega en funicular y ofrece, a 900 m de altura, una vista impresionante del lago y las montañas.
  2. Locarno: El segundo día visitamos esta bella ciudad: después de dejar el auto en un parqueo, recorrimos el centro hasta llegar a la colorida Piazza Grande, que todavía conserva vestigios de su arquitectura lombarda. Luego llegamos al Lago Maggiore (que también pertenece tanto a Suiza como a Italia), a orillas del cual se encuentran múltiples restaurantes y tiendas. Un poco más alejado, en Orselina, se encuentra el Santuario della Madonna del Sasso, que vale la pena conocer; desde allí se accede a Cardada en góndola, un paseo muy recomendado por sus vistas impresionantes. Desde esta cima y después de una pequeña caminata por el bosque, se puede subir en telesilla hasta Cimetta, el punto más alto, en donde las vistas del Lago Maggiore y las montañas de verdad nos dejaron sin aliento. Almorzamos en Cardada, en el Albergho Colmanicchio, ¡sencillamente espectacular! Antes de regresar a Lugano, visitamos Ascona, un pueblo pequeño a orillas del Lago Maggiore, de calles estrechas y pintorescas, cuyo principal atractivo consiste en recorrer sus calles y caminar a orillas del lago, para apreciar sus vistas impresionantes.
  3. Bellinzona: la capital del Ticino es conocida como la ciudad más italiana de Suiza. Es una ciudad medieval amurallada, de calles tranquilas, famosa por sus tres castillos perfectamente conservados: Castelgrande, Castelo di Montebello y Castelo di Sasso Corbano, los cuales recomendamos visitar. Si tienen tiempo, conozcan el Valle Verzasca: éste incluye varios pueblos, pero vale la pena recorrerlo en auto para admirar sus paisajes; visiten el pueblo de Lavertezzo, desde donde pueden admirar las aguas turquesas del río Verdazca y el famoso Ponte dei Salti. El valle contiene un embalse enorme de 220 metros de altura y 380 de ancho, desde donde se practica el “puenting” (una variedad de bungee jumping), y que se hizo famoso por la película “Golden Eye” de James Bond.
  4. Morcote: Al día siguiente, antes de seguir nuestra ruta hacia Italia, visitamos este precioso pueblo, catalogado en 2016 como el más bello de Suiza…¡y con razón! Localizado a orillas del Lago di Lugano, este antiguo pueblo de pescadores de tan solo 750 habitantes, se alza impresionante sobre una colina; se puede llegar en auto o en barco desde Lugano. Su calle principal, a orillas del lago, está llena de terrazas y cafés; les recomendamos recorrer sus estrechas calles adoquinadas y subir los 400 escalones para llegar a la Iglesia de Santa María del Sasso, y aunque parezca mentira, admirar su impresionante cementerio. Conforme se sube, la vista va siendo cada vez más espectacular. Les recomendamos visitar el parque Scherrer, de ambiente tranquilo, ofrece una vegetación particular y obras de arte de diferentes países y épocas.

 

Definitivamente, el Ticino es una de las zonas más bellas de Suiza…¡y eso es mucho decir!

 

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