
Visitar París cuando viajamos a Europa es siempre una buena idea: la ciudad no cansa, pues siempre hay algo nuevo que hacer o conocer, rutas y recorridos no turísticos, exhibiciones, conciertos, deleitarse con su gastronomía y sus vinos, o hacer algún paseo de un día en las afueras de la ciudad.
Aquí les sugerimos tres tours que pueden hacer en un día si se encuentra en la ciudad de la luz:
Giverny
A tan solo una hora del centro de París, se encuentra este precioso pueblo de apenas 500 habitantes, situado a la par de la ciudad de Vernon. Giverny se localiza entre colinas, desde las cuales podemos apreciar el río Sena. A pesar de que la belleza escénica es sin igual, y sus calles y fachadas son como salidas de un cuento, es sin duda la casa y los jardines de Claude Monet, lo que hace del pueblo un sitio tan visitado. Monet vivió en su casa de Giverny durante 43 años, de 1883 a 1926; inicialmente era una casa pequeña, pero el mismo Monet fue haciendo ampliaciones, para acomodarla a su vida familiar (ocho hijos y su esposa), y a su dedicación a la pintura. En la casa se nota la pasión del pintor por el color, y él mismo pintó la fachada de color rosado con las persianas verdes. La casa se mantiene intacta, y muchos de los artículos son originales de la familia, por lo que la visita es como estar en un museo. La casa se funde de manera espectacular con los famosos jardines, tan retratados en sus obras de arte; éstos se dividen en dos partes: uno de flores, situado frente a la casa y otro de agua, de inspiración japonesa, que contiene el
estanque, los puentes de color verde, los sauces llorones y los famosos nenúfares: tantas veces los hemos visto en sus cuadros, que al estar allí, parece como si los recordásemos.
Los jardines están abiertos de marzo a octubre, y son visitados por más de 500000 personas al año. La entrada a la casa y jardines tiene un costo de 10 euros; sin embargo, les recomendamos hacer una visita guiada, la cual debe ser reservada con antelación y es un poco más costosa. Nosotros tomamos un tour desde el centro de París, con transporte incluido.
También les recomendamos recorrer las calles del pueblo, visitar el museo del impresionismo, el ayuntamiento y la iglesia. Nosotros almorzamos en el precioso restaurante cercano Le Moulin des Fourges, usualmente incluido en los tours, el cual tiene un paisaje precioso.
Château de Versailles
La historia de Versalles es riquísima, por lo que les recomendamos conocerla antes de la visita; el Palacio de Versalles fue residencia real desde que fue ordenado como tal por
Luis XIV, el rey sol, a partir de 1661. Su construcción se llevó a cabo por etapas, según iban siendo las necesidades y caprichos de la familia real. En 1889, después de la revolución francesa, fue saqueado y utilizado solo ocasionalmente en actos oficiales y ya no como residencia real. Posteriormente fue redecorado con la misma majestuosidad y con enormes frescos y obras de arte. Actualmente es un lugar simbólico, puesto al servicio de la presidencia de la república. Es uno de los complejos monárquicos más famosos e importantes de Europa, y probablemente el de mayor majestuosidad. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.
Existen dos maneras de hacer la visita a Versalles: por cuenta propia, se puede acceder desde París en tren, y comprar la entrada al llegar (les recomendamos hacer la visita con guía o por lo menos con la audioguía) o en tour guiado (reservado con antelación con transporte y guía desde París); la escogencia depende de sus gustos y presupuesto.
Para poder planificar la visita, es importante saber que Versalles es un complejo, compuesto no solo por el Palacio, sino también por los jardines, el Gran Trianon y los dominios de María Antonieta. Muchas personas solo visitan el Palacio y hacen el tour de medio día, sin embargo les recomendamos hacerlo en un día completo, para poder conocerlo con calma, caminar por sus jardines, empaparse de la historia, deleitarse en alguno de sus restaurantes o hacer un pic-nic en sus jardines (si han llevado comida y el tiempo lo permite). También pueden disfrutar del espectáculo Grandes Eaux Musicales, donde el agua de las fuentes baila al ritmo de la música (este es solo los fines de semana y los martes, días en que el palacio es más concurrido, y tienen un costo adicional).
Chartres
Desde la Gare Montparnasse en París, se toma el tren que en poco más de una hora los lleva a este precioso pueblo medieval. Chartres se sitúa a orillas del río Eure, al suroeste de París, y es conocida por albergar una de las catedrales góticas más bellas del mundo y la más grande de toda Francia. Notre Dame de Chartres fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979. Se cree que antes de la actual catedral, existieron varios templos y capillas, el primero de los cuales se construyó al recibirse la túnica de la Virgen María, razón por la cual se convirtió en un lugar de peregrinaje mariano. La actual catedral se construyó en 1260, y es famosa, no solo por su arquitectura y tamaño, sino por sus espectaculares vitrales, conocidos como “azul de Chartres”.
Les recomendamos pagar la entrada a la catedral con audioguía, y a la torre del coro, desde donde se aprecian vistas impresionantes de la ciudad. Además pueden recorrer las calles del centro histórico, visitar el museo de bellas artes, la iglesia de Saint Aignan y la casa de Picassiette, cuyo propietario la empezó a construir en 1938, solamente con restos de vajilla, vidrios y porcelanas rotas; tardó 25 años en ver terminada su obra y hoy se puede visitar pues fue declarada monumento histórico en 1983.
¡Esperamos hayan disfrutado del blog, y les sea útil en su próximo viaje a París!
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