
Enclavada en un valle en el estado de Guanajuato, México, se encuentra la bella ciudad de San Miguel de Allende. Localizada a 274 km de Ciudad de México, y a 1910 m de altura, está practicamente en el centro del país.
En 2002 fue declarada como “pueblo mágico”, denominación que la Secretaría de Turismo de México le otorga a ciertas ciudades como reconocimiento a su esfuerzo por proteger su riqueza cultural. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008, impresiona por su contenido histórico y arquitectónico.
En 2017 fue nombrada por la revista Travel & Leisure como la mejor ciudad del mundo por su calidad en el servicio, amabilidad, gastronomía, limpieza, experiencia de compras y movilidad además de su gran aportación cultural, belleza arquitectónica, y lugares de diversión.
La ciudad se ha convertido en un lugar preferido para escapadas de fin de semana, tanto para nacionales como para extranjeros. Además, es un sitio favorito para los extranjeros que buscan vivir en un lugar tranquilo pero cosmopolita a la vez, pues el 16% de su población es extranjera. San Miguel se fundó en 1542, y tuvo un papel preponderante en la guerra de independencia de México, pues Ignacio Allende, nativo de la ciudad, fue un líder clave en la lucha contra los españoles.

Llegar a SMA desde Ciudad de México es sencillo; nosotros rentamos un auto (lo hicimos con la compañía Alamo en el Hotel Westin de Santa Fe, en las afueras de CDMX para así evitar conducir por el centro de la capital). No olvide comprar el “tag” para los peajes (puede hacerlo en el aeropuerto o en cualquier minisúper o farmacia), pues no está incluído en el alquiler del vehículo. La ruta puede hacerse también en autobus, en la companía ETN, que tiene muchas comodidades a bordo y permite reservar con anterioridad en su página web.
El recorrido en auto tarda aproximadamente 3 horas 20 minutos, pero se puede aprovechar el viaje para visitar otros pueblos cercanos, como Querétaro, Guanajuato o Tequisquiapán. Para conocer más sobres estos preciosos pueblos, viviste nuestro blog Escapadas de un día desde San Miguel de Allende.
Si desea volar a SMA, la ciudad tiene tres aeropuertos cercanos: Aeropuerto del Bajio, León/Guanajuato a 1 hora 15 del centro, Aeropuerto de Querétaro a una hora de distancia y el Aeropuerto Benito Juárez en CDMX. Desde todos ellos puede desplazarse en auto, bus, taxi, Uber o shuttle, según preferencias y presupuestos.

Hay muchas opciones de hospedaje en San Miguel, desde hoteles de lujo (como el Rosewood, con una espectacular terraza) hasta hostales, ya sea en el centro o en las afueras. Nosotros nos hospedamos con Airbnb en una casa en la afueras de la ciudad, en una zona residencial tranquila y con una vista espectacular a la misma desde su terraza.
Desplazarse en auto puede ser complicado por lo estrecho de sus calles, sin embargo la ciudad cuenta con varios parqueos de pago. Otra opción es usar Uber, que funciona muy bien.

Como toda ciudad colonial, se conoce y se recorre mejor a pie.
Aquí le dejamos algunas sugerencias de lo que no debe perderse en el centro histórico de SMA:
Plaza Principal: conocida como el Jardín de Allende, o simplemente el Jardín, está ubicada en el corazón de SMA, y es su punto de reunión y encuentro, tanto de lugareños como de visitantes. Sitio obligado para sentarse a descansar y admirar sus alrededores.
Parroquia de San Miguel Arcángel: de estilo neogótico, la iglesia original se construyó en 1555, pero ha sufrido varias remodelaciones a través de su historia.
Oratorio de San Felipe Neri: esta iglesia tiene un estilo menos clásico que las iglesias del centro. Se dice que hace 250 años era una capilla indígena, y que cuando los españoles pidieron a los nativos que cedieran su iglesia, ellos lo rechazaron por escrito. Cuando el pergamino fue abierto, toda la escritura había desaparecido y los indios, pensando que era un milagro, cedieron; posteriormente fue remodelada.

Templo de San Francisco: a un lado de la Plaza Cívica, se encuentra este templo construido por los franciscanos, que habitaban en el monasterio que aún se encuentra al lado de la iglesia.
Templo de la Salud: este templo se caracteriza por su peculiar entrada en forma de concha y su cúpula de azulejos amarillos y azules. Se encuentra en la calle insurgentes, y es particularmente bello de noche en que se ilumina y se puede observar desde la plaza central.
Recorrer sus calles: este es definitivamente lo mejor de la ciudad, perderse por sus calles, descubrir sus múltiples fachadas, fuentes, tiendas y galerías de arte, y admirar la arquitectura. Le recomendamos hacer un recorrido en el tranvía turístico (se encuentra a un costado del Templo de San Francisco), a bordo del cual pueden escuchar sobre la historia de la ciudad, y llegar al mirador para admirar las vistas. Al mirador también se puede llegar a pie, caminando por el Callejón del Chorro y sus 161 gradas; para acceder a él se debe ir a la Casa de la Cultura en el Paseo del Chorro.
Mercado de artesanías: vale la pena recorrer este gran mercado, en donde encuentra todo tipo de artesanías locales, llenas de colorido y tradición.

Volar en globo en SMA: esta es un experiencia que no puede perderse si visita San Miguel. Existen varias compañías que ofrecen el servicio, ya sea que lo recojan en su hospedaje o en un punto de reunión. Nosotros usamos Coyote Canyon Adventures que ofrece varios paquetes.

Visite el Santuario de Atotonilco: situado a 14 km de San Miguel, este pequeño santuario es sitio de peregrinación de los mexicanos sobre todo en la Semana Santa. Fue fundado en 1740 como sitio de retiro espiritual, y también forma parte del patrimonio de la Unesco.
Localizado en el pequeño pueblo del mismo nombre, con aproximadamente 600 habitantes, está rodeado de aguas termales y manantiales. Su interior está bellamente decorado con murales, por lo que al lugar se le conoce como “La Capilla Sixtina de América”.
En San Miguel existen gran cantidad de restaurantes, la mayoría con preciosas terrazas desde donde admirar la ciudad y relajarse disfrutando de la deliciosas gastronomía mexicana, y ¿por qué no? de un tequila o un mezcal.