
El vino…esa bebida milenaria que ha existido desde la época de los
egipcios, 3000 a.C. y cuya cultura encierra un mundo de conocimiento y experiencias sensoriales, ¿puede ser además beneficioso para la salud?
¡Tantas veces hemos escuchado, y con razón, que tomar licor es nocivo para la salud! Pero ¿qué pasa con el vino?
¿Es realmente saludable o es solamente una excusa para tomarlo?
Para poder contestar esta pregunta, primero debemos saber qué contiene el vino: cuando la uva es recolectada, y llevada a las bodegas, se inicia el proceso de fermentación de la fruta, por parte de las levaduras. Las levaduras, propias de la uva, consumen el azúcar que ésta contiene, y en el proceso, se libera alcohol (OH, etanol), que está presente en el 7 a 10 % de cada botella. Esta es la parte del vino, que cuando no se consume con moderación, puede ser perjudicial para la salud. Pero claro, que ¡también es la parte que lo hace divertido!
¿Qué es moderación en cuanto a tomar vino?
Según las Guías de Alimentación para USA, no se debe de consumir más de 2 copas diarias (de 5 onzas y 12 % de OH) para hombres y 1 copa para mujeres. No se recomienda consumir más de 7 copas por semana para mujeres y 14 para hombres. La diferencia se debe a que los hombres metabolizan mejor el OH que las mujeres, por su mayor capacidad enzimática en el hígado. ¿Y el restante 85%? Está compuesto primero, por las sustancias propias de la uva; segundo, por sustancias producidas por la fermentación y tercero por sustancias agregadas para preservarlo, como los sulfitos.
Contenido de una botella de vino:
¿Que sucede con las calorías?
Las calorías del vino están dadas principalmente por su contenido de alcohol, que a su vez se relaciona con el contenido de azúcar, ya sea residual o agregada (vinos dulces). Los demás compuestos no aportan prácticamente calorías.
Se calcula que, en promedio, una botella de vino tinto tiene 750 kcal. Si lo calculamos por copa de 5 onzas, una copa de vino seco de 13 % de alcohol (promedio) contiene 100 kcal, mientras que si es vino dulce, contiene 133 kcal. Un vino con 15% de OH aporta 120 kcal si es seco, o 150 kcal si es dulce. El vino dulce, que usualmente acompaña postres o se usa como aperitivo, se define como aquel que contiene 50 gramos de azúcar por litro (2-3 ditas de azúcar).
Las calorías del vino, y del alcohol en general, están dadas por su contenido en carbohidratos y no en grasa, como se cree popularmente. El vino seco contiene alrededor de 2g de carbos por copa (entre 0 y 4 g.), mientras que el vino dulce contiene hasta 40g. El vino blanco contiene ligeramente más carbos que el tinto, y no contiene antioxidantes.
La mala noticia es que al tomar vino, se aumenta el apetito y mentalmente se asocia con comida, por lo que se calcula que consumimos entre 400 a 500 kcal más de comida cuando tomamos cualquier bebida alcohólica.
La buena noticia es que las calorías en el vino son menores que en otras bebidas alcohólicas como cervezas y licores como el Baileys y el Kalúa.
¡El secreto está en la moderación!
Tanto por sus efectos potencialmente adversos, como por su contenido calórico, el secreto para disfrutar del vino está en consumirlo con moderación, siguiendo las recomendaciones de no más de una copa al día en mujeres y dos en hombres.
¡Así podremos disfrutar de los beneficios antioxidantes del vino y de todo el sabor, aroma, tradición y buenos momentos que nos aporta!