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¿QUIERE CONOCER LOS SECRETOS DEL CHAMPAGNE?


¿Quién no ha celebrado una ocasión especial con champagne? ¡Yo sí! De hecho, es uno de mis vinos favoritos.

 

Este seductor vino espumante se produce en la región del mismo nombre, en el noreste de Francia. Y para que pueda ser llamado Champagne, debe de ser producido exclusivamente en esas 44000 hectáreas de viñedos; las cepas utilizadas solo pueden ser tres: dos tintas (Pinot Noir y Meunier) y una blanca (Chardonnay).

 

Si quiere profundizar en su conocimiento de la cepa Chardonnay, o

conocer más sobre la región de Champagne, visite nuestros blogs de vino.

 

Otras regiones de Francia producen vinos espumantes de excelente

calidad, en cuyo caso se les denomina Crémant.

 

Otros países europeos producen sus propios vinos espumantes, los cuales tienen nombres tan famosos como su homólogo francés: si es producido en España (sobre todo en la región de Cataluña), se le conoce como Cava. En Italia hay principalmente dos vinos espumantes, el Prosecco y el

Franciacorta.

 

Las cepas usadas y autorizadas en otros países o en otras regiones de Francia fuera de Champagne, son diferentes a las usadas en esta famosa región.

 

La historia del Champagne se remonta a la época de los monjes benedictinos en la región, que en esos años, principalmente siglos XVII y XVIII, era los encargados de cultivar la vid y de producir el vino en general. La invención del método por el cual se produce el Champagne, conocido como método champenoise o tradicional, se le atribuye a un monje benedictino francés llamado Dom Pierre Perignon (1638-1715). Para saber más sobre quien fue Dom Perignon y su historia, visite nuestra sección de vinos.

 

¿Cómo se produce?

 

El champagne es un vino espumoso natural, lo cual quiere decir que no tiene gas (CO2) agregado de manera externa o artificial. Primero fabrican un vino base de moderada graduación alcohólica, al cual se le añade un licor de tiraje (compuesto por levaduras, azúcar, mosto y aditivos).

 

Luego ocurre una segunda fermentación dentro de la misma botella (responsable de las burbujas) y posteriormente una etapa de sedimentación.

 

Al cabo de un tiempo, que para el champagne debe de ser por lo menos 15 meses, se extrae el sedimento y se rellena con el licor de expedición (que puede contener champagne, vino, mosto, azúcar o mezclas de licores).

 

Tipos de Champagne

 

Se dan en función de la cantidad de azúcar que contengan:

  • Brut Nature: - de 3 g/l de azúcar residual (no tiene azúcar agregado)
  • Extra Brut: de 3 a 6 g/l
  • Brut: de 6 a 12 g/l
  • Extra seco:de 12 a 17 g/l
  • Seco: 17-32 g/l
  • Semiseco: 32 a 50 g/l
  • Dulce: más de 50 g/l

 

Este último se produce muy poco actualmente. El primero es el de mayor calidad, y el brut es el más frecuente.

 

Estilos de champagne:

  • Non millesimé: contiene uvas de vendimias de diferentes años, por lo que al año NO está especificado en la etiqueta.
  • Millesimé: puede tener mezcla de cepas de diferentes “terroirs”, pero todas del mismo año de recolección.
  • Rosé: espumante rosado.
  • Prestige o Deluxe: usualmente hace referencia al mejor vino de la bodega o a los mejores años de producción.
  • Blanc de blancs: hecho solamente con Chardonnay.
  • Blanc de Noirs: producido solamente con las dos uvas tintas.
  • Crémant: mismo método de producción que el tradicional, dentro o fuera de la región de Champagne. Su nombre hace referencia a menor presión de CO2 que le da una burbuja más fina y una sensación más cremosa en boca.
  • Pétillant: su cantidad de gas es muy baja, por lo que su efervecencia es muy leve.

Los dos últimos, aunque se produzcan en Champagne, no pueden llevar su nombre., por no cumplir con las especificaciones en cuanto a la producción.

 

Degustar un champagne tiene los mismos principios de la degustación de los vinos tranquilos (no espumantes), con la diferencia de que hay que prestarle atención a la calidad de las burbujas: cómo se forman, cómo se desprenden, su finura y su sensación en boca. Deben servirse a una temperatura de 6 a 8 grados.

 

Maridar un champagne: este vino tiene la virtud de poder acompañar a diversos platos, y lo hace de gran manera con pescados y mariscos. También va divinamente con quesos de pasta semiblanda, como Camembert o Brie, pero además se puede disfrutar con queso de cabra y hasta queso curado como el parmesano.

 

Es un buen acompañante de patés, sopas y cremas, o solo, como aperitivo o ¡para celebrar la vida!

 

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