
Un vino dulce es aquel que contiene más de 45 gramos de azúcar/litro.
Al hablar de vinos dulces, debemos hacer la diferencia entre dos tipos:
1. Los vinos dulces naturales: estos son los vinos fortificados, a los cuales se les añade mosto con alcohol (encabezado) durante su proceso de elaboración. Esto hace que la levadura se muera, dejando mucha concentración de azúcar en el vino. Son vinos dulces con alto contenido alcohólico. Ejemplos de estos son los vinos de Jerez, Oporto o Madeira.
2. Los vinos naturalmente dulces: son aquellos en los cuales el azúcar y el alcohol vienen directamente de la uva. De estos se distinguen 4 tipos:
a. De vendimia tardía: la uva se recoge tardíamente, de tal manera que su concentración de azúcar se ecuentra aumentada. Un ejemplo son los fondillones de Alicante hechos con la uva Monastrell.
b. Pasificados: usualmente por asoleo, las uvas se pasifican fuera de la vid, disminuyendo su contenido de agua y aumentando el de azúcar. Los vinos Pedro Ximenez y Moscatel son dos ejemplos de vinos dulces pasificados.
c. De podredumbre noble: en este caso, y cuando las condiciones de clima sea apto (nieblas matutinas y tardes soleadas y secas), el hongo Botrytis Cinerea ataca la uva produciendo un aumento en su contenido de azúcar por pérdida de agua de la misma. Las cepas más susceptibles son la Sémillon, la Chenin blanc y la Sauvignon blanc. Los vinos más famosos de esta clases son el Sauternes y el Tokay.
d. Vinos de hielo o icewine: la uva se vendimia congelada, durante el invierno (entre -6° y 9°); el prensado de la uva congelada elimina la parte acuosa, pero no el azúcar que naturalmente no se congela, lo que da vinos dulces de acidez marcada. Son elaborados en Alemania, Austria y Canadá. La cepa más frecuente es la Riesling.
Estos vinos pueden ser tomados como aperitivos o acompañando el postre, incluso se pueden servir solos como postre. ¡Salud!